El pasado ¡muy cercano! en el que Internet no existía

Cuesta, al leer este artículo, imaginar qué ocurriría si Internet, soporte invisible de las conexiones, no estuviera presente por -aunque fuere un día- en nuestras vidas. Sin embargo, hubo un pasado ¡muy cercano! en el que esta realidad actual de la conectividad diaria a Internet era inimaginable.

 

Apuntes en formato papel escritos a mano, grupos de estudio sin whatsapp, bibliotecas (y -particularmente- diccionarios), CDs, álbumes de fotos, cartas, diarios y mapas impresos, llamadas y cabinas telefónicas. Todos estos elementos son ejemplo y muestra de una etapa social no muy lejana en el tiempo pero sí en el desarrollo tecnológico y en el lugar que ocupaba Internet en nuestras actividades cotidianas.

 

Y si remontamos la historia a años aún más anteriores, nos sorprenderá la vertiginosa velocidad con que los cambios se incorporan a la sociedad y modifican no sólo las costumbres sino también las maneras de generar vínculos. A continuación, un breve repaso por los inicios y la evolución de la maravilla de la conectividad a Internet.

Una nueva forma de establecer relaciones (¡tecnológicas y humanas!)

 

El escenario global en el que tuvo lugar la aparición y consolidación de Internet es el de la sociedad de la información, también llamada sociedad postindustrial, para diferenciarla de las anteriores industrial y agraria.

 

Este contexto se caracterizó, entre otras cosas, por el intercambio de recursos, por el crecimiento de los medios de comunicación y por el lugar preponderante que comenzó a ocupar la información. Esas y otras características de este nuevo escenario comenzaron a modificar de manera paulatina las relaciones interpersonales, las modalidades de trabajo y las forma de construir las identidades.

 

 

A su vez, los inicios de estas nuevas sociedades a nivel mundial coincidieron temporalmente con el surgimiento explosivo de innovaciones tecnológicas en muchos campos de la ciencia y con el enfrentamiento de la Segunda Guerra Mundial y de la posterior Guerra Fría. Es así que en aquel contexto, las necesidades bélicas de Estados Unidos prefiguraban la aparición de las máquinas informáticas que, más adelante, terminarían uniéndose en redes para finalmente crear Internet.

El elemento clave es, entonces ¿Internet?

 

El objetivo de su surgimiento fue, en un primer momento, utilizar esas máquinas en previsiones acerca de los movimientos aéreos de guerra y en el desciframiento de la correspondencia de los países a los que consideraban sus enemigos. De acuerdo a este objetivo, en 1958 el gobierno estadounidense creó la Advanced Research Projects Agency (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada, ARPA), un ente público de desarrollo científico creado para superar en el campo tecnológico a la Unión Soviética.

 

Dentro del equipo pluridisciplinario de ARPA, un grupo de científicos comenzó a trabajar en la creación de una red de ordenadores basada en la transferencia de datos. El resultado fue, en 1969, la Advanced Research Projects Agency Network (Red de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada, ARPANET), la primera red que interconectaría algunas Universidades y Centros de Investigación de Estados Unidos.

 

La ARPANET fue presentada oficialmente en el año 1972 y siguió creciendo y abriéndose al mundo para que cualquier persona con fines académicos o de investigación pudiera acceder a ella. Se consideró el antecedente clave de Internet, dado que a partir suyo fueron emergiendo redes similares en varios países europeos que motivaron la iniciativa de crear una red de redes (internet).

 

Para la efectiva materialización de esta iniciativa, restaba definir los protocolos que permitieran un funcionamiento ordenado de todos esos sistemas. Fue entonces cuando, entre 1974 y 1981 se definió el Protocolo Transmission Control/Internet Protocol (Protocolo de Control de Transmisión/Protocolo Internet, TCP/IP), gracias al cual Internet fue desarrollándose a un ritmo exponencial. En 1985, Internet ya era una tecnología establecida, sin embargo, conocida por muy pocos.

Y, finalmente, la World Wide Web

 

La World Wide Web fue inventada por un grupo de investigadores y programadores a comienzos de la década de 1990. Ese año Tim Berners Lee y otros miembros del Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire de Ginebra (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear, CERN) desarrollaron la primera versión de un software para gestionar información en cualquier ordenador conectado a Internet.

 

La Web es, básicamente, un sistema de información o bien un software que permite la consulta remota de documentos, enlazados y accesibles a través de una red de redes. Internet es, justamente, esa red (global) de redes (digitales) y sirve de soporte para la navegación en la World Wide Web.

 

De ahí en adelante, ocurrió el estallido del uso de Internet, particularmente con la aparición de las primeras redes sociales. En este sentido, aún hoy continúa el debate sobre cuál fue exactamente la primera red social (SixDegrees, Friendster, Classmates, The Globes…) Tal vez, la realidad haya sido más una superposición y simultaneidad entre los primeros desarrollos en este campo de perfiles públicos y sociabilidad digital mediante Internet. Lo que sí está claro es que el posterior punto de inflexión fue marcado cuando surgieron MySpace, que tuvo su auge en 2005, y la gran conocida Facebook.

 

 

En nuestros días, la mayor parte de las acciones que se llevan a cabo en Internet tienen que ver con el uso de las redes sociales (Instagram, Facebook, Snapchat, Tinder, Twitter) y de plataformas audiovisuales, entre las cuales YouTube se lleva el primer lugar indiscutido. Y no sólo cumplen con el uso social para relacionarse con otras personas sino que además. y mucho, con fines de marketing.

 

Retomando nuestro planteo inicial y a modo de cierre, nos surge entonces la pregunta: en este contexto, ¿cuánto tiempo podemos pasar sin estar conectados a Internet y sin sentir la sensación de estarnos perdiendo de algo?