Fachada Ventilada: El cerramiento más eficiente del mercado

Desde hace unos años se viene poniendo de manifiesto la importancia de hacer de nuestra vivienda no solo un hogar más confortable, sino más eficiente en cuanto a consumo y emisiones contaminantes a la atmósfera.

Una tecnología reciente en cuanto a mejorar la envolvente de los edificios es la llamada fachada ventilada. Este producto consiste en instalar una segunda “piel” sobre el revestimiento exterior de los cerramientos.

Para ello, lo primero que debemos hacer es inspeccionar la estructura interna y estabilidad de los cerramientos antiguos de ladrillo. Una vez realizadas las comprobaciones se realiza una medición de la fachada y replanteo para disponer los perfiles metálicos que sostendrán los elementos que forman esta fachada accesoria.

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Perfiles metálicos de la fachada ventilada

Los perfiles metálicos se instalan mediante taladros contra el muro preexistente, de no más de 1 metro de separación entre ellos, aunque hay una gran variedad de acabados y dimensiones de revestimientos de fachadas ventiladas. Esta perfilería sirve para sostener tanto la manta aislante como se puede ver en este artículo de sobre el aislamiento de fachadas, que evitará que la humedad acceda a nuestra vivienda como el acabado final protector.

En cuanto a las mantas aislantes, sirve el mismo aislamiento que se introduce en la cámara de aire de los cerramientos: lanas minerales de vidrio y de roca, poliestireno expandido, planchas de vidrio celular, etc. El único material aislante que no se recomienda en estos casos es la proyección de poliuretano.

Estas mantas aislantes se instalan entre la perfilería metálica de acero y se pegan a la pared soporte con un mortero adhesivo especial.

Finalmente se coloca las placas finales decorativas, que pueden ser de diferentes materiales y colores. Las más empleadas, más por estética que por otra cosa, son el aplacado cerámico, de imitación a piedra o el metálico de aluminio.

Este tipo de cerramiento no solo contribuye a proteger la fachada antigua del edificio, creando una capa protectora contra las grandes diferencias térmicas exteriores, la erosión del viento y los humos, sino que elimina toda posibilidad de humedades por filtración y condensaciones. Estas, se quedarán en la superficie del aplacado final y nunca entrarán en contacto con el interior de la vivienda.

La fachada ventilada recibe ese nombre porque entre el aplacado final exterior siempre quedará unas rendijas por donde circula el aire, desde la zona más baja hacia la más alta, y se desplaza por la cámara interna hasta salir por la zona superior del edificio. La ventaja de esto es que la circulación continua de aire evita el estancamiento del mismo y la aparición de condensaciones.

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